Gracias a nuestro amigo y compañero Marcero Armando Miguel, ya tenemos el nuevo "Vino Marcero" del año 2026, que en esta ocasión, está dedicado a la tradición. viniendo en una caja de madera, bellamente decorada, 1 botella Magnum de vino tinto,
En la profundidad de la cueva se oyó un grito druídico, un ¡ijujú! salvaje que estremeció el aire. Un escalofrío recorrió la espalda de Pedro Garauja. El rítmico retumbo de un pandero comenzó a sonar y Neranco gritó con todas sus fuerzas:
¡Mozos! ¡Mozas! ¡A bailar que ya suena el panderu!
El suelo parecía rebullir. Ante los ojos de Pedro Garauja comenzaron a aparecer en tropel, pequeños seres que hasta ahora habían permanecido en total quietud, ocultos, confundidos entre las rocas por los acusados contrastes de sombras y luces. Cientos de estos seres, ataviados con ropajes tradicionales de vistosos colores, comenzaron a bailar al son de las músicas que interpretan con instrumentos peculiares de la tierra.
Trentis calzados de albarcas y chátaras, tocaban la chifla pasiega, el pitu cabrero y el rabel. Enanucos bigaristas, ceñidos de fajas encarnadas, moradas y verdes, soplaban con tino los bígaros de caracola y los cuernos de buey. Tentirujos inquietos, tocaban el olfante y el cuerno rutón, sin apartar la mirada de las bellas ninfas. Silfos del aire, tañían con cadencia gaitas y dulzainas. Anjanas de delicada belleza, repiqueteaban panderos y panderetas de sonajas y cintas de colores. Mozucas del agua, retinglaban las tarrañuelas con golpes secos y nerviosos. Trasgos revoltosos y traviesos, con pañuelos anudados al cuello, tocaban el pito y el tambor. Otros marcaban ritmos manipulando almireces, carracas, matracas, campanos, cencerros, dando trisquíos de dedos y, muchos, poseídos de un ardor guerrero lanzaban al aire silbos, jisquíos y relinchos.
En medio de aquella manifestación de entusiasmo, de aquella romería anárquica, cada melodía, cada instrumento, se escuchaba con nitidez sobre los demás.
Como el viejo roble.
Fragmento del relato titulado: “El duende del árbol-piedra”
(Armando Miguel Martín, 2019 Editorial Quálea)
Dejamos debajo una presentación con los detalles de la misma
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